miércoles, 30 de junio de 2010

Alerta, verano canicular!!

Pongamos que hablo de la meteorología

Si para una maracucha la idea de sobrevivir en ciudades colapsadas por nieve puede resultar difícil y ya tuve la oportunidad con algunos de ustedes de contarles esa sensación de desespero que a uno le entra cuando inocente dentro de un tram le anuncian que la nieve impide el paso y toma el primer bus que ve y se sienta y a los 100 metros el conductor presenta formales disculpas porque el servicio no se expondrá a circular en esas condiciones y los días que siguen, los de abrir la pagina del servicio de transporte que solo deja ver una marca naranja que dice servicio suspendido...

Si la sensación de la piel quemada, completamente roja, casi paralizada solo se equipara con lo ridículo que se ve uno con las puntas del pelo congeladas existen cosas peores para quienes de la ciudad mas fría del mundo se muden por estos lares.

Hace un mes se presentía el verano. Era un tiempo maravilloso, esa especie de sensación del desnudo que acompañaba dejar el abrigo, una era casi vulgar e increiblemente esbelta, yo, tan pequena había pasado meses sintiéndome un pingüino debajo de aquellas lanas, con el cuello en permanente fastidio de las bufandas y suspirando cada vez que veía mis pies en aquellas botas que al descongelar se inundaban.

Todo parecía tomar el color de las cosas, los olores de los días y la gente se miraba y se saludaba, era como un desbordamiento de alegría colectivo, era la alegría de vivir, las ganas de ir a estudiar en la baranda de un castillo, en la colina de la universidad, era, un fraude publicitario!

De pronto los días siguieron y el sol seguía y la temperatura siguió subiendo y se alejó ese viento que todavía refrescaba y al sol no le daba la gana de retirarse a ninguna hora, y eran las 8, las 9, las 10... Y llegaban como si nada las 2 de la mañana aun llenas del bochorno de las seis de la tarde y a eso de las seis cuando era posible respirar volvía el sol a su agitada faena

Y seguían los franceses en su mar de alegrías infinitas, ahora con los perfumes estivales y plantados en la ladera del castillo tomando sol una, dos, cuatro horas... y el viento no se asomaba por ninguna parte y la sensación de este cuarto era de pronto la de una cava cerrada, sin la refrigeración prendida, era un permanente carrito por puesto a las 12 del día.

Y allí, prendo el televisor ante el desconcierto de estos días de calores a morir que nunca acaban de esa calma en la que provoca hacer una montana de arena porque uno sabe que ni un solo grano se moverá con el viento, y está el servicio de meteorología anunciando, este ano por primera vez en no sé cuantos siglos el verano será canicular en julio!!!

No sé que es un verano canicular ni me interesa porque al fin y al cabo es un verano de perros y yo me pregunto qué animo o que espíritu le dio a Francia por tomarme el pelo todos los días desde que llegue y sin duda hasta que me vaya.

He vivido un ano donde ha pasado todo lo que no pasaba desde hace..., y el único en el que pasa todo junto en un solo año, quizás es cósmico y me rio, mi rio diciendo evidentemente este es el único ano que vivo en Francia desde hace trece años!

Y nevó dos meses y llovió en Marsella y la canícula es en julio y los estudiantes no se inscribieron en derecho y en Hanfleur salió el sol y yo me rendí a los pies, casi a la vergüenza de ir a escribir mi tesis en un Mc Donald, donde garabatear líneas de estudios sociológicos, la sala climatizada era solo mía y afuera cientos de miles de iguanas se peleaban por un rato mas de calor infernal.

En esta página firma
Con un vaso de agua congelada,
Tras tres baños en un día,
Una maracucha ahogada!

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