Desde una tierra con libros que dicen "Bolívar un gallego del que sentirse orgulloso" les escribo estas notas.
Vigo, 27 de diciembre de 2009.
Saludos a todos! Familia, amigos y casifamilias, les escribo llegando de Santiago. Un día de lluvia y viento entre catedrales y hadas celtas, de refugio del tiempo con Caldo Gallego y con cuatro horas (entre la ida y la venida) de tren en los cuales me entretuve de la manera que verán. Estar en Galicia, es estar en Venezuela, con la plaza Bolívar, la autoescuela Caracas, la cafetería Maiquetía, que sorprendente es encontrarse por aquí con tantas cosas que suenan, que saben, que vibran como nosotros.
Con este espíritu altivo que grita "Puta España" "Eu amo GZ" y que me ha permitido tocar una cara de pueblos, de gente que recuerda la dictadura y comienza a cortarte el pelo diciendo "A mi padre, lo mataron la primera semana del gobierno de Franco por rojo."
Entre catolicismo y paganismo Santiago parece un lugar realmente mágico, un nombre nunca escrito entre las listas de sitios que ver, que conocer (para mí) y en el que quería comprarme una hada celta, en vez de una Concha de Saint-Jacques. Por estos días todo el tiempo es relativo, todas las distancias son cortas, todas las nostalgias se dibujan con otros óleos, si les cuento para mí es agosto en diciembre porque sin estar triste a morir este es un año que se cierra sin navidades. Tan lejos de todo, la hallaca es un plato y el 25 de diciembre un día que pasa, sin pena y sin gloria, en el calendario. Incluso, uno fastidioso porque es un día perdido en los museos que ver y uno perfecto para pasar en la cama leyendo el "droit constitutionnel".
Poco a poco, igual sin mucha gloria, me preparo para volver a clases, lo que sé que es un período que va a definir mi maestría en general, sólo dos meses, que son ocho semanas, antes de tener examenes. Tiermpo de escribir sin muchos referentes, de tener que tejer en la memoria nuevos conceptos, catedrales que se fundaron en cuatro o cinco años, quizás en la vida de educación republicana de mis compañeros que a mi se me han resumido en dos semanas, mas los pocos días que me queden en enero. Una tarea de la cual aprender de cada una de las letras y en las cuales el derecho es el menor de los retos, la paciencia, la humildad y la perserverancia son las que día a día se retan viviendo sin las bases y en el recuerdo de los tiempos fáciles de la Universidad del Zulia y es allí, en medio de mi compleja realidad que recuerdo los examenes de Carlos Delgado y de Beatriz Palmer, diciendome "si pude con ellos, puedo con esto".
Al mismo tiempo, al estar en Galicia, tan parecida a Venezuela me doy cuenta que sin que yo tuviera el tiempo, ni la manera de darme cuenta Francia ha cambiado cosas en mí. Una de esas, mal explicadas, es el misterioso suceso de que cada día parezco rejuvenecer, para lo bueno y para lo malo. Llegué a Francia siendo abogada y hoy soy estudiante de derecho, Normandia a vuelto a pintar mi cara como verán en las fotos de un rojo vivido que sumado a mi tamaño me da un aspecto más infantil y ni hablar del corte de pelo y la ropa; también he adquirido otro modo de vivir, uno que disfruta la soledad, uno que es silencioso y le perturban los ruidos, uno de supermercardo a la vuelta de la esquina y de caminar y de tram, de tomar té con miel y jugo de naranja, de tener sólo tres jeans de los cuales dos están rotos (nota para mi mamá, aproveché para comprarme dos aquí y evitar volver a ser Mademoiselle Tache-Trou, Señorita Hueco-Mancha) y de casi no salir. Es gracioso descubrir que mis salidas en Francia son bajar a casa de David o de Linda en el mismo conjunto y una noche especial es caminar una cuadra al cine de Herouville, el que por cierto, a sus 3E la función es mucho mas barato que el precio standart del cine en España en sus casi 10E...
La semana pasada tuvo un momento de una gran emoción para mí, el mas cercano a estar realmente feliz desde que estoy en Francia y no fue ningún otro momento que encontrarme con Jennifer, la arañita, tras trece años de enviarnos cartas y descubrir que es tan gentil que decidió ser mas bajita que yo para que yo no perdiera mi sensación de ser grande de los tiempos de la primaria. Como puedo describir la alegría, la tristeza, el recuerdo, los sueños que se conjugan tras tanto tiempo, tras tantas cartas de saber que en algún tiempo incierto nos volveríamos a ver con tantas historias y descubrirnos cómplices de nuestra vida entera y sentir que una década o un océano para nosotras nunca fue nada. Como contarles la reacción de la mamá de Jennifer al verme de abrir la puerta del carro en media calle y correr a abrazarme y decirme "si te hubiese tenido al frente, hubiese sabido que eras tú!... con tanto tiempo que aguantaron, pueden estar tranquilas que serán por siempre amigas" y como contarles que en efecto no pasó un día desde que nos despedimos en la puerta de la escuela, de la que ahora vivo casi al lado, de nuevo y como contarles lo que sentí cuando me dijo que le resultaba extraordinario que yo a mi edad hubiese vuelto a Francia graduada y enfrentando un Master ó como contarles el dolor de revivir la tristeza profunda de ciertos momentos de su vida y todo esto sentadas frente a un cafe en la misma calle a la que yo envié 13 años de cartas, ó como contarles su cara recitando en francés mi dirección postal o ver en ella la emoción y las ganas de venir a conocer Venezuela, el ver que para ella, Venezuela es un país que sabe exactamente donde queda, las cosas que hace, las cosas que sueña...
Es en esos momentos en los que la vida parece abrirse como un libro de juegos de cartas, de magos, de vueltas. Es en ese momento en el que entendí no que me había ido de Venezuela sino que efectivamente había vuelto. Vuelto a la calle de la primaria, a los nombres de la escuela, a la Comedia Musical, a las tardes de aprender a amar la poesía y allí estaba delante de mí, mi querida amiga, hoy maestra de primaria, llena de tantas voces y alegrías en el corazón como yo misma. Cuan grande fue en ese momento mi profesor de cuarto grado, cuan innolvidable ha sido su existencia para nosotras! Cuanta vida en un sólo nombre, en un sólo año, cuanta vida tanto tiempo después, como soñamos el mundo, como le tiramos piedras, como nunca nos resignamos a dejar de creer que en la vida todo es un juego, todo es un sueño. Cuan abierta estuvo esa tarde para mí la Escuela Abierta! cuan fácil fue el francés, casi perfecto para hablar con Jennifer.
Cuan confuso se vuelve el mundo en esos momentos en el que descubres que no sólo te has ido sino que al mismo tiempo has vuelto. No les niego que en ese momento sino es porque ya tenía el pasaje me hubiese quedado en Francia, porque a su ritmo, Francia es para mí, en mi vida y en este momento un país en movimiento.
Recordar, de pronto tan adentro que Francia me regaló momentos que me definieron como persona, el espacio para crear, el sueño de ser, las causas para creer. Recordar que Francia fue una vivencia sumamente díficil para mí, cosa que el tiempo había borrado. Esa primera vez que llegué sin idioma, sin ropa de invierno y se llenó de amores tan profundos como los que por siempre me han acompañado, hace de golpe que el suelo se mueva!
En ese momento lo único que sentía fue que recordé que Francia era parte y alegría en mi vida y que estaba allí, quizás con otros nombres, con nuevas carencias dispuesta a regalarme el tiempo maravilloso sólo si yo aceptaba de nuevo el reto. Porque es cierto que yo he asumido con dificultad, con mucha mas, esta vez el aterrizar en Francia. Las causas son evidentes, obvias, yo cambié, Francia cambió, la Universidad de Caen no es la Escuela Abierta del Valle y es díficil, en extremo díficil, renunciar a ser quien fui en la Universidad del Zulia, porque con sus idas, dudas, errores, lamentos, yo no puedo negar que en la Universidad del Zulia yo viví a mis anchas y me vine llena de tanta gente querida y que querer que arrancarse, alejarse es en extremo díficil.
Es extremadamente fuerte saltar de ser la superdotada a la que no entiende nada ó, que todo el mundo cree que no entiende. Desde esa línea les escribo hoy, esperando que en este año que entra, en estos meses de todo o nada, los de la verdad, pueda agarrarme de estos nuevos momentos, de esta Europa que grita en las paredes, que recuerda la infancia, que está por momentos menos vieja, menos añeja. Espero que todos ustedes reciban un 2010 que valga la pena, que se llenen de momentos para descubrir, de cosas que hacer, de sueños que cumplir, por eso no insisto en desearles sino que la vida sea vida, porque al final de cuentas, ella siempre lleva la delantera.
Con amor,Ana
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